Negrura, Capítulo 2 - El inexplicable coma.
Cuanto más cierta se volvió la presencia de su madre más negrura se tornó su habitación; en cuanto se apagaban las luces solamente era capaz de ver una puerta amarilla, cada vez con mayor nitidez. Quería obedecer a su madre y saber qué había del otro lado, pero cada vez que intentaba atravesar el umbral algo pasaba: el ruido de una persiana movida por el viento, la caída de una rama, el ladrido de un perro; algo sucedía en su entorno que lo despertaba y le impedía cruzar esa puerta.
Una noche le habló a su padre de ella. ‘Son sólo sueños, no tienes que tener miedo’ le dijo él. Fue justo a la mañana siguiente de esa conversación que su hijo cayó en un rotundo e inexplicable coma.

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